
Hoy por la mañana perdí el equilibrio y me caí, el resultado fue una rodilla raspada, un rasguño en la palma de la mano y un dolor en el codo. Me manche el pantalón, la chamarra y pasé un pequeño rídiculo.
Sin embargo como dice una amiga mía que tiene una filosofia de vida muy Zen, prefiero pagar estos pequeños golpecitos a la vida e inclusive disfrutarlos ( por que hay anectodas que contar) , a cambio de no perder cosas más grandes y más valiosas ( como los afectos, la salud, etc). Así que bienvenidos los pequeños golpes, que me recuerdan lo mucho que tengo y lo viva que estoy.
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