
Dicen los que saben que la gente a la que llamaremos ("ye") asocia el término "el amor de mi vida", a alguien a quien llamaremos "equis" , con quien tuvo una relación amorosa, en la que "ye" creo demasiadas expectativas de esa relación que a la postre se vieron fustradas, pero entre los recuerdos de "equis", "ye" es un ser ideal y mitifico.
Aunque luego de el supuesto "amor de la vida", se hayan tenido relaciones más intensas y más profundas, el recuerdo primero no se olvida.
Y puedo estar de acuerdo en todo, la parte complicada para mí, es sentir que soy alguien que no puede competir con ese fantasma lamado "equis".
Por que tengo miedo de que mi "ye" piense en frases como las que canta Silvio,
Ahora sólo me queda
buscarme de amante
la respiración.
No mirar a los mapas,
seguir en mí mismo,
no andar ciertas calles,
olvidar que fue mío
una vez cierto libro.O hacer la canción.
Y decirte que todo esta igual:
la ciudad, los amigos y el mar,
esperando por ti.
Sigo yendo a Teté
semana tras semana
¿te acuerdas de allá?
Hoy habló de fusiles
despidiendo muertos.
Yo sé que ella me ama,
es por eso tal vez
que te siento en su sala,
aunque ahora no estás.
Y se siente en la conversación,
o será que tengo la impresión,
de la ausencia y de ti.
No quisiera un fracaso
en el sabio delito
que es recordar,
ni en el inevitable
defecto que es
la nostalgia de cosas
pequeñas y tontas
como en el tumulto
pisarte los pies.
Y reír y reír y reír,
madrugadas sin ir a dormir...
Sí, es distinto sin ti.
Muy distinto sin ti.
Las ideas son balas
hoy día y no puedo
usar flores por ti.
Hoy quisiera ser viejo
y muy sabio
y poderte decir
lo que aquí
no he podido decirte:
hablar como un árbol
con mi sombra hacia ti.
Como un libro salvado del mar,
como un muerto que aprende a besar,
para ti, para ti,
para ti, para ti.
Será quiza la hora o que estoy en mis días, no lo sé. Lo cierto es que fue un error preguntar por los amores pasados, especificamente por el amor de su vida, desde entonces un fantasma desconocido me persigue y me asusta. Me siento en una competencia imaginaria, en la que siempre voy perdiendo.


