jueves, 31 de diciembre de 2009

Con el tiempo


Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma; y uno aprende que el amor no significa acostarse y que una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender...

Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.

Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema. Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que
alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende... y con cada día uno aprende.

Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás deseando no volver a verla.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.

Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

Con el tiempo te das cuenta de que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.

Borges.J.L.

jueves, 10 de diciembre de 2009

La huída de México es el destino que ricos y pobres comparten

Llegó hoy a mi buzón de entrada un correo electrónico, títulado La revolución de los de Enmedio, un texto de Federico Arreola, que aquí comparto con ustedes. Me gusta más de t´tulo la huída de México, ....independientemente del título que prefieran, los invito a leerlo.


Federico Arreola
31 de Octubre, 2009

He charlado en el vestíbulo del hotel Majestic de Barcelona con un
norteamericano, hombre de negocios retirado, que vive en
Francia, habla muy buen español y que creció en California entre mexicanos.
Es alguien que nos conoce y que, con evidente preocupación, me preguntó cómo están las
cosas en México: "No es bueno lo que leo en los periódicos sobre tu país".
Le he contado de la molestia de a población por los nuevos impuestos y le he transmitido
también mis temores de que en 2010, centenario de la Revolución, pueda haber inestabilidad social y política.
Me dijo: "Siempre he pensado que otra revolución es inevitable en México porque no es un país viable".
Le pedí que me explicara por qué, en su opinión, México no es viable, y lo hizo con sencillez:
Los mexicanos no quieren estar en su país. Si pueden lo abandonan. Unos se van por pobres
buscando empleo, sobre todo a Estados Unidos. Otros se van
por ricos buscando seguridad y ciudades que sí funcionen, a Estados Unidos y
a Europa". ¿Ciudades que sí funcionen?
"Los mexicanos ricos que conozco que viven en Miami o San Diego o que tienen casas en
París o en España, los estudiantes mexicanos en las
universidades de Europa o Estados Unidos todos se quejan de
que Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Puebla son
ciudades que no funcionan por sus malos servicios, poco transporte, contaminación, tráfico caótico y corrupción
policiaca, a diferencia de Barcelona, San Diego, Londres,
Boston, París que sí funcionan, así dicen los mexicanos
para justificar que no quieren volver a su país. Yo estoy
en Francia por razones familiares complejas, pero no pienso
que París funcione mejor que Los Ángeles, Nueva York o
Miami, me siento orgulloso de mis ciudades, pero ustedes los
mexicanos no, ustedes se sienten amenazados y huyen si
tienen dinero, y si no son ricos, huyen por hambre. Solo
permanecen en México los de en medio, cada día más
desesperados porque ni son tan pobres para
huir por hambre ni tan ricos para comprar una villa en Italia o Francia.
En tu país habrá otra revolución y la hará la clase media
que es la que todo lo paga y todo lo sufre en México".
A ese norteamericano le pedí permiso para anotar sus opiniones y publicarlas. Me lo dio,
revisó lo que escribí y aquí lo difundo.