viernes, 21 de agosto de 2009

Decálogo del maestro


AMA, si no puedes amar mucho, no enseñes a niños
SIMPLIFICA, saber es simplificar sin restar esencia
INSISTE, repite, como la naturaleza repite las especies hasta alcanzar la perfección
ENSEÑA, con intención de hermosura, por que la hermosura es madre.
MAESTRO, sé fervoroso: Para encender lámparas has de llevar fuego en tu corazón.
VIVIFICA tu clase. Cada lección ha de ser viva como un ser.
CULTIVATE para dar, hay que tener mucho.
ACUERDATE que tu oficio no es mercancía, es un servicio divino.
ANTES de dictar tu lección cotidiana ve si tu corazón está puro.
PIENSA en que Dios te ha puesto a crear el mundo del mañana

Gabriela Mistral

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